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NOTA MENTAL SOBRE EL CRISTIANISMO Y LAS OTRAS RELIGIONES

Publicado: 2024-08-15

Mi tesis

1. Creo que las religiones no cristianas son sagradas y merecen igual nivel de respeto y reconocimiento. Eso no significa que todas las religiones son compatibles con el cristianismo. Sin embargo, frente a las diferencias, el cristianismo debe tratar a las religiones como medios de gracia que acercan a las personas al Dios de Jesús. De ahí que, sin confundir lo cristiano de lo no cristiano, debe haber un espíritu de fraternidad hacia las otras religiones.

Todas las religiones son sagradas, respetables y dignas de reconocimiento

2. Podemos interpretar lo “sagrado” como lo referido a Dios. Todas las religiones hablan de Dios, de perdón, salvación, arrepentimiento y amor al prójimo, y esas cosas son dignas de buen nombre (Fil 4:8). Además, la Biblia, sobre todo el AT, se compuso sobre la base de materiales religiosos de otras religiones. Ello prueba que compartimos una matriz común acerca de lo “sagrado”.

3. Hablo de respeto y reconocimiento, no solo para efectos legales y socio-políticos (relativos a la convivencia pacífica), sino en términos salvíficos. Dios puede usar otras religiones para salvar a las personas (es el caso de Cornelio, en el libro de Hechos, o del Judaísmo, en el caso de Pablo, y de tantas personas que han llegado a Jesucristo gracias a devoción previa). Además, la Biblia abre la posibilidad de que quienes no conocen a Cristo puedan salvarse de acuerdo a la ley de su conciencia (Ro 2:14,15). Un pasaje como Hechos 4:12 debe leer sistemáticamente con Rom 2:14,15. La exclusividad de la salvación en Cristo, debe complementarse con la gracia de Dios que actúa fuera de su iglesia. Ejemplos: la Biblia llama al rey Darío “ungido” de Dios; Para Jesús una mujer cananea y un soldado romano tienen más fe que sus discípulos; Jesús no se opone al exorcista ambulante que echa demonios en su nombre, etc.

Contra los que afirman que nada hay de verdad en otras religiones porque estas no pueden contradecir el cristianismo

4. El principio de no contradicción es un principio de lógica, pero no funciona para descubrir verdades religiosas. En religión no dependemos de nuestro razonamiento lógico (que no puede captar a Dios), sino de una revelación y de su interpretación. En “1+1=2” no cabe interpretación alguna, pero cuando decimos que “Dios es Trino” tal no es una verdad que aparezca como autoevidente a nuestra mente. Por ello, porque las religiones implican diversas interpretaciones finitas sobre Dios, no podemos decir con absoluta certeza: “tú estás equivocado”. Epistemológicamente, por tanto, es imposible demostrar con plena certeza qué religión es la verdadera. Por ello decir: “esta religión es falsa” no puede ser una afirmación normativa, sino únicamente relativa (desde nuestra perspectiva como adherentes de una religión).

No hay que confundir pluralismo con relativismo

5. Lo expuesto no significa que todo valga. Sin caer en el relativismo, podemos aceptar, con humildad epistemológica, un sano pluralismo en el que el cristianismo y las religiones aprenden unas de otras y fomentan las conductas y actitudes más compatibles con el amor divino.

Revelación directa e indirecta

6. Pienso que es posible distinguir entre revelación directa y revelación indirecta. El credo cristiano nos impele a pensar que en Cristo tenemos una revelación directa de Dios. Las otras religiones también nos hablan de Dios, aunque no a través de Cristo, que es Dios hecho carne. Las incompatibilidades entre el cristianismo y el no cristianismo son una muestra de las limitaciones de toda revelación que no emane de Jesucristo, pero eso no significa que no hayan “semillas de revelación” (para usar el vocabulario de Justino mártir) en otras religiones. El cristiano debe reconocer que su convicción sobre la verdad de su religión es epistemológicamente tan convincente como la convicción que tiene un no cristiano sobre su respectiva religión. Es esperable que cada persona asuma sus creencias como verdaderas. No obstante, la convicción acerca de la verdad siempre debe ir de la mano con una humildad epistemológica (basada en lo expuesto en el punto 4).

Lo nuevo no es la doctrina, sino su interpretación

7. Lo expuesto no forma parte de un “evangelio moderno”. Es solo una manera distinta de interpretar lo que siempre ha estado allí en la Biblia y en la tradición cristiana. Quizá esta interpretación es la que se acerca más a la voluntad de Dios, solo que recién la estamos descubriendo…


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El Eremita

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