va por su octavo presidente

UN EVANGÉLICO OPINA: ¿SESGO CAVIAR O CULTURA DE LA IGNORANCIA?

Publicado: hace 3 horas

La crisis política (y social, como consecuencia de ella) es una oportunidad para repensar el tipo de cristianismo que hoy actúa en el espacio público. Iglesias y creyentes ya están metidos en política, pero debemos ser críticos en su actuación. Más aún cuando 24 candidatos evangélicos están postulando al congreso por Renovación Popular.

Las fotos de las menores divulgadas por la congresista Milagros Jáuregui son ahora objeto de polémica. Me interesa aquí dialogar con las personas creyentes sobre este punto. Muchas personas religiosas consideran que la ola de indignación hacia la congresista evangélica está ideológicamente sesgada y se trata de un nuevo "ataque" contra los valores evangélicos. Por supuesto, mucha de la indignación que se levanta contra la congresista proviene de posturas en favor del aborto terapéutico y del aborto por violación, algo que para muchos evangélicos -que consideran que el aborto es en todos los casos un asesinato- es terrible. Sin embargo, debemos separar la paja del trigo, distinguir las especulaciones ociosas y atribuciones desinformadas hacia la congresista.

Las críticas, sin embargo, son justas en dos particulares puntos. En primer lugar, si bien es cierto que un aborto por violación suele ser distinto de un aborto terapéutico, hay veces en que no es así. Cuando una niña sale embarazada, el riesgo de muerte para la madre es altísimo cuando se tiene menos de 15 años. Esto es un dato científico con estadísticas perfectamente comprobables. En otras palabras, la causal de aborto en menores abusadas sexualmente ya no es un aborto por violación, sino que se convierte en una causal de aborto terapéutico porque hay un evidente riesgo de muerte para la madre. Esta diferencia conceptual es algo que muchos políticos y creyentes pro-vida pasan por alto porque ignoran el tema. Además, una de la grandes soluciones para eliminar el aborto por violación es una política generalizada que brinde la píldora del día siguiente. Sin embargo, irónicamente, siempre ha sido el conservadurismo religioso el que, nuevamente contra la ciencia, se ha opuesto a ello difundiendo la falsa idea de que esta es abortiva. Nuevamente cunde la ignorancia.

En segundo lugar, Milagros Jáuregui de Aguayo hizo mal al exponer públicamente a menores víctimas de violencia sexual. Esto contraviene la ley, cuya finalidad es evitar la revictimización. La congresista, en sus descargos, nunca desmintió que se hayan expuesto públicamente a las niñas. Su propio partido, Renovación Popular, ha señalado que a las niñas se les tomó las fotos en un evento en una congregación. El hecho debe darse por sentado.

Lo terrible de este caso, no es solo la posibilidad de revictimizar a las menores (ser presentadas como madres abusadas a una edad en que no tienen la madurez suficiente para procesar lo que les ocurre puede ser contraproducente para su salud mental y agravar el trauma sufrido), sino que justo esto se da en campaña electoral. Habría que preguntarnos si la exposición de las menores es una práctica común del albergue que dirige Jaúregui o si lo ha hecho en el contexto de elecciones. En ambos casos, es ignorancia mezclada con sensacionalismo y, por ende, es una instrumentalización de las menores (por más que se diga que no fue la intención). Durante mis años en Paz y Esperanza, institución que gestionaba un albergue para mujeres víctimas de violencia sexual, la discreción y confidencialidad para con las víctimas era estricta. Y si alguien iba al albergue, nunca podía ver a las víctimas, sino que debía tratar con el personal. Peor aún, la congresista ha sostenido que, en el casode estas niñas, “la verdadera víctima es el bebé”.

Entonces, las objeciones contra Jauregui no son exageradas en este punto. La idea de que toda crítica proviene de un "ecosistema caviar", como ella ha pretendido defenderse, no es verdad. Debería haber reconocido el error, sobre todo cuando se ha infringido el artículo 6.4 del Código del Niño y el Adolescente y leyes y reglamentos afines que buscan proteger a las víctimas de la revictimización. Si deseamos ser justos con lo que ha ocurrido, los cristianos deberíamos estar de acuerdo en que su manejo de un albergue para víctimas de abuso sexual ha sido irresponsable porque es evidente que no está capacitada para ello. Una candidata así, que pretende legislar sobre materias de sexualidad y educación ignorando un concepto tan básico como el de revictimización, nunca hará bien al país.

En el pueblo evangélico hay una auténtica, sincera e incondicional disposición a ayudar al prójimo. El problema, sin embargo, muchas veces está en los líderes o la cultura eclesiástica, que por estar cerrada al "mundo", no quiere asociarse con nadie (Ongs, universidades, instituciones no cristianas) para aprender. Las consecuencias de una teología excluyente y que no valora lo que de verdad puede haber de bueno en quienes no siempre piensan como nosotros (feministas, cientificos, científicos sociales, etc) a veces pasa factura. Muchas iglesias evangélicas deben tratar de ser más humildes y menos temerosas, menos dogmática y más crítica. El miedo al error no puede ser mayor que nuestra necesidad de aprender. Moisés aprendió de Jetro.

Muchos creyentes, que hacen de su identidad cristiana el centro de sus vidas y quieren reflejar esos valores en la política, tienen la oportunidad de votar por otros candidatos que expresen mejor el amor cristiano, con humildad cultural, empatía con los otros y capacidad técnica. Si es así, y desean votar por políticos evangélicos, no creo que renovación Popular sea una opción. Mi recomendación es por Guillermo Flores Borda, candidato a diputado con el número 1 por el Partido Morado.

ACTUALIZACIÓN

La información periodística confirma la existencia de mujeres menores de edad que han huído del albergue e, incluso, de una que ha sido asesinada después de huir. Hay que reiterar que esto no tiene nada que ver con disputas ideológicas. Hay vidas involucradas. 


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El Eremita

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