va por su octavo presidente

PARÁBOLA ELECTORAL

Publicado: 2026-03-29

Una sabia madre reveló a sus siete hijos la existencia de un gran tesoro que pertenecía a la herencia familiar. Poco antes de morir, les confió un mapa que les ayudaría a sortear un camino lleno de peligros hasta encontrarlo.

Los hermanos emprendieron el viaje juntos hasta llegar a un punto del camino en el que el sendero se dividía en siete caminos. El mapa señalaba con claridad que solo tres de ellos eran confiables, mientras que los otros cuatro llevaban a una muerte segura. Los tres caminos buenos se extendían hacia el oeste y eran el sendero rojizo, la vía de las violetas y el camino del sol. Los cuatro caminos malos lo eran porque en uno había criminales; en otro, blasfemadores; en el otro, codiciosos, y en el cuarto, bufones enamorados de lo ajeno.

Sin embargo, de los siete hermanos, uno tuvo pereza de leer el mapa y, también por pereza, evitó escuchar a los hermanos que sí lo habían leído. Otro hermano, al compartir la religión de los blasfemadores, estaba convencido de que el camino en el que estos habitaban era el verdadero, por lo que se convenció de que no necesitaba de un profano documento para averiguarlo. Otro hermano recordó que sus amigos ricos de la ciudad, a quienes admiraba mucho, siempre le aconsejaron evitar los caminos que apuntaban al oeste porque solo llevaban a la miseria, por lo que siguió su consejo. Un cuarto hermano, llevado por la codicia, intentaba sembrar dudas sobre la autenticidad del mapa con el fin de llegar él solo al tesoro y así no compartirlo con sus hermanos. Un quinto hermano, hastiado de la discusión acerca del mapa, llegó a la conclusión de que todos los caminos eran iguales. El sexto hermano, que era justo, creía en la utilidad del mapa, pero, al temer emprender el viaje solo sin sus hermanos, terminó por elegir el camino elegido por la mayoría.

El desacuerdo entre ellos fue tal que llegaron a la violencia. Por causa de la gresca, el mapa se hizo pedazos. Después de eso, cada cual siguió el camino que eligió.

Solo el sétimo hermano, que había guardado el mapa en su memoria, y que anhelaba con todo su corazón preservar el deseo materno de ver prosperar a sus hijos en unidad, eligió uno de los caminos del oeste.


Escrito por


Publicado en

El Eremita

Blog sobre religión, para una reforma de lo religioso en contextos plurales y secularizados